
Es común, nos gusta una película que a pocos les gusta y la defendemos. Nos queremos convencer de que es buena o decente, de que a su manera es una gran película.
(favor de leer toda la entrada antes de opinar)
Pero la verdad es otra, la defendemos porque nos gusta, porque aunque sea una película absurda, con mal guión, con malas actuaciones y sin un centavo de presupuesto, logramos disfrutarla.
No debemos ser falsos, ¿alguna vez le han preguntado a alguien su opinión sobre aquella película que ustedes consideran terrible? y al descubrir que a esa persona le gustó respondieron ¿Cómo te pudo gustar esa película?
Cuando a uno le gusta el cine de horror tiene que admitir que es absurdo o vivir en la hipocresía con uno mismo. Pero eso no significa que tenga prohibido disfrutarlo.
El cine chatarra es como la comida chatarra, no les hará ningún bien probarla, pero dios, como nos encanta.
El cine absurdo nos muestra lo que queremos ver sin tantas falsedades.
En las películas de terror podemos ver escenas de mujeres desnudas, escenas que no eran necesarias para el desarrollo de la trama. Entonces, ¿por qué incluirlas? Porque parte de las películas de terror es verles las lolas a las adolescentes de veinte y tantos años antes de que las maten o después de que las maten (como en las películas de zombis).
Por otra parte, el cine más “serio” utiliza desnudos todo el tiempo con la excusa de que “se requiere para darle profundidad al momento”. Bueno niños y niñas, como supongo que ya están grandes les revelaré la razón por la que hay desnudos en el cine de arte... es para excitarlos. A ustedes público, es para que sus cuerpos suban de temperatura y quieran tocarse. No es un secreto que el cine se trata (entre tantas cosas) de despertar los sentimientos del público, ya sea asustarlos, hacerlos reír, llorar y claro está, excitarlos, y no tiene nada de malo.
Los directores/escritores están conscientes de esto, pero saben que ahuyentarán a su público conservador. Por esa razón prefieren el discurso de “era necesario para la trama”.
¿No les encantó esa escena en “Una historia violenta” donde Viggo Mortensen viola a su esposa en las escaleras? Claro, era necesario para la trama, era necesario que durara una eternidad y era necesario que pareciera una película porno rusa (Aún así, muy buena película).
Pero cuando vemos en el remake de Viernes trece a la rubia mostrando sus lolas mientras tiene sexo es de mal gusto porque es una película de terror (aunque la verdad, la escena es lo mejor de la película).
Una vez, en el cine con mi amiga Cindy, ella me preguntó qué fue lo último que había ido a ver, le respondí “Scary movie 3”.
Ella (algo impresionada porque como que confía en mis gustos) me preguntó “¿para burlarte de ella”. Yo respondí “No, porque me gustan esas películas”.
Fue la primera vez que admití que me gustaba el cine absurdo (aunque las nuevas que le copian no son lo mismo).
Hace poco, mi amigo Guillermo me invitó a su casa y vimos una película de terror, antes, me preguntó si me molestaba verla doblada al español (porque le gusta ver las películas dobladas) y le respondí “No hay problema, es una forma alterna de disfrutar la película”. Él aliviado me dijo “Menos mal, mis otros amigos siempre me están molestando por poner las películas en español”.
Estoy seguro que sus otros amigos son muy cultos y expertos en el cine, estoy seguro que son el tipo de personas que hablan los idiomas extranjeros con suficiente dominio como para notar las sutilezas en el discurso que les permitan interpretar la semántica del lenguaje y los símbolos sociales y gráficos detrás de las decapitaciones y los acuchillamientos... Pero no.
Hay que abrirnos a la diversidad del cine, no es enriquecedor sólo ver películas del verano como Transformers o The hangover. Por otro lado, es muy arrogante fingir que sólo nos gustan las nominadas a ese premio falso que es el Oscar o que sólo nos gusta el cine francés.
Habría que intentar disfrutar la simplicidad de una película absurda, el mensaje del cine de arte y el optimismo del cine independiente. Si algo se me quedó bien grabado de la clase de cine, fue cuando el maestro dijo que realmente no había películas aburridas, sólo formas aburridas de apreciar películas. Y escuchar a críticos que prefieren imponer sus juicios de valores en lugar de educar al público para que forme su propio punto de vista con bases, nos aleja de la meta que es sumamente simple y básica, disfrutar el cine.
Eso es todo.
Gracias por leer.